MADRE
Dichosa mujer que en tu vientre engendras
ese nuevo ser de tu descendencia,
con hilos de luna le tejes su cuna
a ese ser inocente pero inteligente,
pues sabe robarse tu amor enterito
desde el primer momento en que es concebido;
y es que el muy bandido, salió atrevido
te remueve adentro, alborota todo
te hace sufrir de achaques y vómito,
síntomas terribles que antes jamás lo habías sentido;
más tu amor inmenso vence todo eso,
proteges, lo cuidas con todo tu empeño.
No te importa si este nuevo ser que invade tu interno
destruye la forma de tu esbelto cuerpo
volviéndolo feo y con marcas rudas, grabadas,
imborrables, tu piel forman surcos
como realizados con ardiente acero.
Apenas te enteras que estás encinta,
te vuelves leona, preparas camisa,
te sientes realizada mujer como nadie,
ilumínase tu rostro, te ves mas divina
sonríes a todos hasta a la vecina
que otras veces tantas ni la conocías.
Todo en tí es orgullo,
lo único que quieres
demostrar al mundo
tu barriga hinchada cual terrestre globo;
sientes sus patadas, no puedes dormir,
más, nada te importa , porque todo eso
en vos se atesora,
tu barriga es cofre
que guarda celoso de todos los trofeos
tan grande tesoro.
Llegado el momento ábrese el cofre
desúnense los huesos, dilátase el útero
se parte el firmamento,
gritas boca llena pero no de rabia,
piensas que es dolor porque tus entrañas
siendo están cortadas, sientes desgarradas,
¡más no!, no es por ese dolor,
realmente sabes muy en tu interior
el fiero dolor es tu subconsciente
te avisa inclemente porque en tu vientre
ya no estará mas,
el fruto que unido por nueve largos meses
con amor traías atado del cordón umbilical.
A veces normal, otras a la fuerza,
es sacado tu hijo por ley de la vida
que su cofre santo tenga que dejar,
sabes por instinto de ser maternal
aunque sea tu vida la tienes que dar
con tal de que nazca tu amor terrenal.
Su primer llorito pártete el alma,
como loba miras si el doctor lo cuida, lo limpia
ves que no lo mima, así que no esperas
y aún con su traje invisible envuelto
de Misericordia plena de El Ser Supremo
lo pones en tu pecho, le llenas de besos,
tu cuerpo adolorido, ¡Qué importa eso!
primero quieres tu bebé esté sano,
lo cobijen presto,
que ni el viento toque tu retoño bello.
Llena de cariño le extiendes tu seno
para alimentarlo no importa si ello
destruirá su forma de volcán al cielo.
Ahora solo importa el hijo que con tanto anhelo
desde ya es tu orgullo, tu luz, tu lucero.
Media vida haz dado, la otra mitad se lo irás dando
a medida que tul bebé crezca, vaya a la escuela,
vuélvase ya joven, termine su estudio.
Llegará a adulto y vos con tu pelo
blanco cual la nieve,
tu cuerpo envejecido de arrugas lleno
le sigues amando con igual esmero.
Envejeció el cuerpo mas tu amor por tu hijo
sigue joven , firme y fresco
como el primer día cuando vino al mundo
y con su gemido arrebató tu calmado cielo.
Durante su vida le impartes consejo,
mimos, abrazos y besos,
le hechas bendiciones, perdonas errores,
toda tu sabiduría amorosa entregas
no te guardas nada, lo amas con el alma,
tu hijo si es agradecido se volverá de vos,
tu mas fiel reflejo.
Por ello y por todo lo que por mí haz echo
hoy que es tu día, te bendigo MADRE,
doy gracias al cielo
porque te creó
con tanto amor, paciencia y celo.
Felíz analizo ¡cuánto vales madre!
Que hasta el Creador quiso tener Madre.
Bendito tu vientre, que me dió la vida
benditos tus senos que me alimentaron,
me dieron amor, calor y afecto,
Sin lugar a dudas ¡Oh querida Madre!
no hay otro amor más puro que se iguale al tuyo,
amor verdadero y único en el mundo.
Autora: Susy González G.
USA-NJ, 05/07/2013
Todos los derechos reservados.
Esta obra está protegida por las leyes de copyright y tratados internacionales.
© 2013 Safe Creative —USA
Quiero dedicar de manera muy especial este Blog, al ser más grande después de Dios y la Virgen María, mi Madre Panchita, la mujer más hermosa, la Mamá más Mamá de todas las Mamás, me disculpan, se que para todos nosotros, nuestra madre es la mejor, así que para mí, mi mamá es la mejor. PANCHITA QUE DIOS LA BENDIGA, Y SI ES POSIBLE LE CONCEDA SU INMORTALIDAD PARA TENERLA TODA LA VIDA JUNTO A SUS 8 HIJOS-HIJOS POLITICOS, 40 nietos, 12 bisnietos, y los que vendrán. Con todo mi amor, SUSY
viernes, 10 de mayo de 2013
MADRE
MADRE
Dichosa mujer que en tu vientre engendras
ese nuevo ser de tu descendencia,
con hilos de luna le tejes su cuna
a ese ser inocente pero inteligente,
pues sabe robarse tu amor enterito
desde el primer momento en que es concebido;
y es que el muy bandido, salió atrevido
te remueve adentro, alborota todo
te hace sufrir de achaques y vómito,
síntomas terribles que antes jamás lo habías sentido;
más tu amor inmenso vence todo eso,
proteges, lo cuidas con todo tu empeño.
No te importa si este nuevo ser que invade tu interno
destruye la forma de tu esbelto cuerpo
volviéndolo feo y con marcas rudas, grabadas,
imborrables, tu piel forman surcos
como realizados con ardiente acero.
Apenas te enteras que estás encinta,
te vuelves leona, preparas camisa,
te sientes realizada mujer como nadie,
ilumínase tu rostro, te ves mas divina
sonríes a todos hasta a la vecina
que otras veces tantas ni la conocías.
Todo en tí es orgullo,
lo único que quieres
demostrar al mundo
tu barriga hinchada cual terrestre globo;
sientes sus patadas, no puedes dormir,
más, nada te importa , porque todo eso
en vos se atesora,
tu barriga es cofre
que guarda celoso de todos los trofeos
tan grande tesoro.
Llegado el momento ábrese el cofre
desúnense los huesos, dilátase el útero
se parte el firmamento,
gritas boca llena pero no de rabia,
piensas que es dolor porque tus entrañas
siendo están cortadas, sientes desgarradas,
¡más no!, no es por ese dolor,
realmente sabes muy en tu interior
el fiero dolor es tu subconsciente
te avisa inclemente porque en tu vientre
ya no estará mas,
el fruto que unido por nueve largos meses
con amor traías atado del cordón umbilical.
A veces normal, otras a la fuerza,
es sacado tu hijo por ley de la vida
que su cofre santo tenga que dejar,
sabes por instinto de ser maternal
aunque sea tu vida la tienes que dar
con tal de que nazca tu amor terrenal.
Su primer llorito pártete el alma,
como loba miras si el doctor lo cuida, lo limpia
ves que no lo mima, así que no esperas
y aún con su traje invisible envuelto
de Misericordia plena de El Ser Supremo
lo pones en tu pecho, le llenas de besos,
tu cuerpo adolorido, ¡Qué importa eso!
primero quieres tu bebé esté sano,
lo cobijen presto,
que ni el viento toque tu retoño bello.
Llena de cariño le extiendes tu seno
para alimentarlo no importa si ello
destruirá su forma de volcán al cielo.
Ahora solo importa el hijo que con tanto anhelo
desde ya es tu orgullo, tu luz, tu lucero.
Media vida haz dado, la otra mitad se lo irás dando
a medida que tul bebé crezca, vaya a la escuela,
vuélvase ya joven, termine su estudio.
Llegará a adulto y vos con tu pelo
blanco cual la nieve,
tu cuerpo envejecido de arrugas lleno
le sigues amando con igual esmero.
Envejeció el cuerpo mas tu amor por tu hijo
sigue joven , firme y fresco
como el primer día cuando vino al mundo
y con su gemido arrebató tu calmado cielo.
Durante su vida le impartes consejo,
mimos, abrazos y besos,
le hechas bendiciones, perdonas errores,
toda tu sabiduría amorosa entregas
no te guardas nada, lo amas con el alma,
tu hijo si es agradecido se volverá de vos,
tu mas fiel reflejo.
Por ello y por todo lo que por mí haz echo
hoy que es tu día, te bendigo MADRE,
doy gracias al cielo
porque te creó
con tanto amor, paciencia y celo.
Felíz analizo ¡cuánto vales madre!
Que hasta el Creador quiso tener Madre.
Bendito tu vientre, que me dió la vida
benditos tus senos que me alimentaron,
me dieron amor, calor y afecto,
Sin lugar a dudas ¡Oh querida Madre!
no hay otro amor más puro que se iguale al tuyo,
amor verdadero y único en el mundo.
Autora: Susy González G.
USA-NJ, 05/07/2013
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